30 años de transformación en los despachos


Nuestra profesión ha tenido que enfrentarse a constantes cambios, algunos para los cuales fuimos preparados y formados, cambios legislativos, nuevas obligaciones formales, la evolución de los mercados, nuevas formas de gestión empresarial, la internacionalización de nuestras pymes, etc.

Pero de forma transversal se nos fue imponiendo el mayor de los cambios, un gran reto para el que no estábamos preparados, ya que muchos de los que estamos actualmente al frente de los despachos profesionales nacimos en la era de la electrónica y no en la era digital.

“nativos digitales, una nueva generación de seres humanos nacida dentro de un vertiginoso cambio tecnológico y social”

Tuvimos que adaptarnos y cambiar nuestra forma de trabajar, nuestra forma de comunicarnos con la administración, con nuestros clientes, y por consiguiente tuvimos que elegir y adecuar las herramientas que utilizamos en nuestro devenir diario a esta gran transformación.

Aun recuerdo aquel ordenador que ocupaba media habitación, la impresora matricial y el software, en ms-dos, de Logic Control que supuso toda una revolución en el despacho. Recordemos que fue el 12 de marzo de 1989 cuando se inicio la autentica revolución, el físico británico Tim Berners-Lee sentó las bases de la World Wide Web (WWW) en un informe que se considera como el pistoletazo de salida de internet.

Y en 2021 hablamos de Big data, IA (Inteligencia artificial), del IoT (del internet de las cosas), RPA (automatización de procesos robóticos), BI (Business Inteligence) estamos en la quinta generación de comunicaciones móviles y los servicios “cloud” aumentan tres veces más rápido que el conjunto de las tecnologías de la información, y en nuestro lenguaje cotidiano hemos incorporado términos como ERP, CRM, OCR…, ufff, la revolución digital nos obliga a una autentica transformación en nuestros despachos, en nuestros equipos, en nuestros procesos. Nos enfrentamos a diario con una horda de vendedores tecnológicos que prometen que sus productos y/o servicios conseguirán adaptarnos a esa indubitablemente obligada transformación digital.

A todos nos inquieta estar solos y no estar preparados, pero el reto al que nos enfrentamos los no nativos tecnológicos es mucho mayor que el que asumen las nuevas generaciones, nuestro día a día nos roba tiempo para lo importante, para el análisis y estudio de toda esa oferta del cambio, dudamos de su idoneidad, de su compatibilidad con los sistemas y herramientas del despacho, si son realmente lo que necesitamos para avanzar, si estamos preparados para implementarlas, si nuestro equipo humano está capacitado, cómo prepararlos y vencer su resistencia al cambio. Y todos estos miedos y dudas frenan nuestra transformación, nuestro avance, de ahí la importancia de pertenecer a “ReDigital”, de no vernos solos, de poder contar con un equipo que nos informe, nos guie, oriente y acompañe en la obligada evolución, que nos ayude a tomar decisiones informadas y formadas, que nos permita aprender los unos de los otros, generando confianza y ayudando a otros despachos como el mío en su reto de transformación digital.

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